ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31 | Capítulo 6: 1 - Hijo mío, si incautamente saliste por fiador de tu amigo, y has ligado tu mano con un extraño, 2 - tú te has enlazado mediante las palabras de tu boca, y ellas han sido el lazo en que has quedado preso. 3 - Haz, pues, hijo mío, lo que te digo, y líbrate a ti mismo, ya que has caído en manos de tu prójimo: corre de una a otra parte, apresúrate, despierta a tu amigo, 4 - no concedas sueño a tus ojos, ni dejes que se cierren tus párpados. 5 - Sálvate como el gamo que escapa de la trampa, y como el pájaro de las manos del cazador. 6 - Anda, ¡oh perezoso!, mira la hormiga, y considera su obrar, y aprende a ser sabio. 7 - Ella, sin tener guía, ni maestro, ni caudillo, 8 - se provee de alimento durante el verano, y recoge su comida al tiempo de la siega. 9 - ¿Hasta cuándo has de dormir tú, oh perezoso? ¿Cuándo despertarás de tu sueño? 10 - Tú dormirás un poquito, otro poquito dormitarás, otro cruzarás tus manos para dormir, 11 - y he aquí que vendrá sobre ti la indigencia como un salteador de camino, y la pobreza como un hombre armado. Al contrario, si fueres diligente, tus cosechas serán como un manantial, perenne, y huirá lejos de ti la miseria. 12 - El hombre apóstata es un hombre perniciosísimo; no habla más que iniquidades: 13 - Guiña los ojos, hace señas con el pie, habla con los dedos, 14 - maquina el mal en su depravado corazón, y en todo tiempo siembra discordias. 15 - De repente le vendrá a éste su perdición, y súbitamente quedará hecho añicos, sin que tenga ya remedio. 16 - Seis son las cosas que abomina el Señor, y otra además le es destestable. 17 - Los ojos altaneros, la lengua mentirosa, las manos que derraman la sangre inocente, 18 - el corazón que maquina perversos designios, los pies ligeros para correr al mal, 19 - el testigo falso que forja embustes, y el que siembra discordias entre hermanos. 20 - Observa, hijo mío, los preceptos de tu padre, y no abandones la ley o los documentos de tu madre. 21 - Tenlos siempre grabados en tu corazón, y te sirvan como collar precioso. 22 - Cuando caminares vayan contigo, te guarden cuando durmieres, y despertando conversa con ellos; 23 - pues el mandamiento de tu padre es a manera de antorcha, y la ley o instrucciones de tu madre como una luz, y la corrección que conserva a los jóvenes en la disciplina, es el camino de la vida, 24 - para que te libren de la mala mujer, y del lenguaje zalamero de la extraña. 25 - No codicie tu corazón la hermosura de éstas, ni te cautiven sus miradas; 26 - porque el precio de la meretriz apenas es el precio de un pan; mas esa mujer adúltera cautiva la preciosa alma del hombre. 27 - ¿Por ventura puede un hombre esconder el fuego en su seno, sin que ardan sus vestidos? 28 - ¿O andar sobre las ascuas, sin quemarse las plantas de los pies? 29 - Así el que se llega a la mujer ajena, tocándola quedará manchado. 30 - No es tan gran culpa el que uno hurte, pues que hurta para saciar su hambre. 31 - Con todo eso, si lo cogen, lo pagará con las setenas, y tendrá que dar todos los haberes de su casa. 32 - Pero el adúltero acarrea con su insensatez la perdición a su alma: 33 - Va acumulando para sí oprobios e ignominias, y jamás se borrará su infamia; 34 - porque los celos y furor del marido no le perdonarán hallando coyuntura de venganza; 35 - ni se aplacará por súplicas de nadie, ni aceptará en insatisfacción dones, por muchos que sean.
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