Eclesiástico
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Capítulo 18:
1 - De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.
2 - Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra.
3 - De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo.
4 - Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.
5 - Ellos recibieron el uso de las cinco operaciones del Señor; como sexto don, les concedió la inteligencia; y como séptimo, el lenguaje que interpreta las obras de Dios.
6 - Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar.
7 - De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal.
8 - Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras,
9 - y les permitió gloriarse eternamente de sus maravillas:
10 - Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras.
11 - Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia.
12 - Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.
13 - Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron sus oídos.
14 - Y les dijo: "Guardaos de toda iniquidad", y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo.
15 - Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos.
16 - Sus caminos van hacia el mal desde la juventud, y no son capaces de transformar en corazones de carne sus corazones de piedra.
17 - A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Señor es Israel.
18 - El es su primogénito, al que nutrió con su instrucción, y cuando dispensa la luz del amor, no lo abandona.
19 - Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos sobre sus caminos.
20 - No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor.
21 - Pero el Señor es bondadoso y conoce a su criatura; no las deja ni abandona, sino que las perdona.
22 - La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos.
23 - Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa.
24 - Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que perdieron la esperanza.
25 - Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos.
26 - Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación.
27 - ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?
28 - No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor.
29 - ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él se convierten!
30 - Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo de hombre.
31 - ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece. Mas la carne y la sangre sólo el mal conciben.
32 - Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza son los hombres.