ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42CAPITULOCap. 43CAPITULOCap. 44CAPITULOCap. 45CAPITULOCap. 46CAPITULOCap. 47CAPITULOCap. 48CAPITULOCap. 49CAPITULOCap. 50CAPITULOCap. 51CAPITULOCap. 52CAPITULOCap. 53CAPITULOCap. 54CAPITULOCap. 55CAPITULOCap. 56CAPITULOCap. 57CAPITULOCap. 58CAPITULOCap. 59CAPITULOCap. 60CAPITULOCap. 61CAPITULOCap. 62CAPITULOCap. 63CAPITULOCap. 64CAPITULOCap. 65CAPITULOCap. 66CAPITULOCap. 67CAPITULOCap. 68CAPITULOCap. 69CAPITULOCap. 70CAPITULOCap. 71CAPITULOCap. 72CAPITULOCap. 73CAPITULOCap. 74CAPITULOCap. 75CAPITULOCap. 76CAPITULOCap. 77CAPITULOCap. 78CAPITULOCap. 79CAPITULOCap. 80CAPITULOCap. 81CAPITULOCap. 82CAPITULOCap. 83CAPITULOCap. 84CAPITULOCap. 85CAPITULOCap. 86CAPITULOCap. 87CAPITULOCap. 88CAPITULOCap. 89CAPITULOCap. 90CAPITULOCap. 91CAPITULOCap. 92CAPITULOCap. 93CAPITULOCap. 94CAPITULOCap. 95CAPITULOCap. 96CAPITULOCap. 97CAPITULOCap. 98CAPITULOCap. 99CAPITULOCap. 100CAPITULOCap. 101CAPITULOCap. 102CAPITULOCap. 103CAPITULOCap. 104CAPITULOCap. 105CAPITULOCap. 106CAPITULOCap. 107CAPITULOCap. 108CAPITULOCap. 109CAPITULOCap. 110CAPITULOCap. 111CAPITULOCap. 112CAPITULOCap. 113CAPITULOCap. 114CAPITULOCap. 115CAPITULOCap. 116CAPITULOCap. 117CAPITULOCap. 118CAPITULOCap. 119CAPITULOCap. 120CAPITULOCap. 121CAPITULOCap. 122CAPITULOCap. 123CAPITULOCap. 124CAPITULOCap. 125CAPITULOCap. 126CAPITULOCap. 127CAPITULOCap. 128CAPITULOCap. 129CAPITULOCap. 130CAPITULOCap. 131CAPITULOCap. 132CAPITULOCap. 133CAPITULOCap. 134CAPITULOCap. 135CAPITULOCap. 136CAPITULOCap. 137CAPITULOCap. 138CAPITULOCap. 139CAPITULOCap. 140CAPITULOCap. 141CAPITULOCap. 142CAPITULOCap. 143CAPITULOCap. 144CAPITULOCap. 145CAPITULOCap. 146CAPITULOCap. 147CAPITULOCap. 148CAPITULOCap. 149CAPITULOCap. 150 | Capítulo 118: 1 - Aleluya. ALEPH. Bienaventurados los que proceden sin mancilla, los que caminan según la ley del Señor. 2 - Bienaventurados los que examinan con cuidado los testimonios del Señor o su ley santa; los que de todo corazón le buscan. 3 - Porque los que cometen la maldad, no andan por los caminos del Señor. 4 - Tú ordenaste que se guarden exactamente tus mandamientos. 5 - Ojalá que sean enderezados mis pasos a observar tus justísimas leyes. 6 - Entonces no seré confundido, cuando tuviere fijos mis ojos en todos tus preceptos. 7 - Con sincero corazón te alabaré, porque aprendí los juicios o disposiciones de tu justicia. 8 - Observaré tus justos decretos; no me desampares jamás. 9 - Beth. ¿Cómo enmendará el tierno joven su conducta? Observando tus palabras o preceptos. 10 - Yo te he buscado con todo mi corazón; no me dejes desviar de tus mandamientos. 11 - Dentro de mi corazón deposité tus palabras, para no pecar contra ti. 12 - Bendito eres tú, ¡oh Señor! Enséñame tus justísimos preceptos. 13 - Han anunciado mis labios todos los oráculos que han salido de tu boca. 14 - Me he deleitado más que en todos los tesoros, en seguir el camino de tus preceptos. 15 - Yo contemplaré tus mandamientos, y consideraré tus leyes. 16 - Me deleitaré en tus preceptos, y no me olvidaré de tus palabras. 17 - Gimel. Concede esta gracia a tu siervo de que viva y guarde tus palabras. 18 - Quita el velo a mis ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley. 19 - Peregrino soy yo sobre la tierra; no me ocultes tus preceptos. 20 - Ardió mi alma en deseos de amar tu santa y justísima ley en todo tiempo. 21 - Tú aterraste a los soberbios; malditos aquellos que se desvían de tus mandamientos. 22 - Líbrame del oprobio y del desprecio; pues he guardado exactamente tus testimonios. 23 - Hasta los príncipes se pusieron muy de asiento a deliberar contra mí; mas tu siervo contempla tus justísimos mandamientos. 24 - Porque tus decretos son la materia de mi meditación, y tus justas leyes mi norte o consejo. 25 - Daleth. Pegada está contra el suelo mi alma; vuélveme la vida según tu palabra. 26 - Te expuse el estado de mi carrera y me atendiste; amaéstrame en tus justísimas disposiciones. 27 - Enséñame el camino de la santidad y justicia, y contemplaré tus maravillas. 28 - Se adormeció de tedio el alma mía; comunícame vigor con tus palabras. 29 - Aléjame de la senda de la iniquidad, y hazme la gracia de que viva según tu ley. 30 - He escogido el camino de la verdad; tengo siempre presentes tus juicios. 31 - Me he apoyado, Señor, en los testimonios de tu ley; no permitas que me vea confundido. 32 - Corrí gozoso por el camino de tus mandamientos, cuando tú ensanchaste mi corazón. 33 - He. Dame, ¡oh Señor!, por norma el camino de tus justísimos mandamientos, e iré siempre por él. 34 - Dame inteligencia, y estudiaré atentamente tu ley, y la observaré con todo mi corazón. 35 - Guíame por la senda de tus preceptos, pues ésa es la que deseo. 36 - Inclina mi corazón a tus testimonios, y no le dejes ir en pos de la codicia. 37 - Aparta mis ojos para que no miren la vanidad; haz que viva siguiendo tu camino o ley santa. 38 - Haz que tu siervo se afirme en tu palabra, por medio de tu santo temor. 39 - Aparta de mí el oprobio que yo he temido; pues tus juicios son tan amables. 40 - Mira cómo estoy enamorado de tus santos mandamientos: hazme vivir conforme a tu justicia. 41 - Vau. Y venga, ¡oh Señor!, sobre mí tu misericordia; venga a mí tu salvación, según tu promesa. 42 - Y daré por respuesta a los que me hieren que tengo puesta mi esperanza en tus promesas. 43 - Y nunca quites de mi boca la palabra de la verdad, ya que tanto he confiado en tus promesas. 44 - Con eso observaré siempre tu ley, para siempre y por los siglos de los siglos. 45 - Yo caminaré con libertad y sosiego, porque busqué tus mandamientos. 46 - Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré de ellos. 47 - Y me recrearé en tus preceptos, objeto de mi amor. 48 - Y alzaré mis manos hacia tus mandamientos, que he amado siempre; y meditaré tus justas disposiciones. 49 - Zain. Acuérdate de la promesa que hiciste a tu siervo, con que me diste esperanza. 50 - Ella me consoló en medio de mi humillación; y tu palabra me dio la vida. 51 - Los soberbios me escarnecían hasta el extremo; pero yo no por eso me separé de tu ley. 52 - Me acordé, ¡oh Señor! de tus eternos juicios, y quedé consolado. 53 - Desmayé de dolor, por causa de los pecadores que abandonaron tu ley. 54 - En el lugar de mi destierro eran tus justísimos mandamientos el asunto de mis cánticos. 55 - Durante la noche me acordaba de invocar tu Nombre, oh Señor; y así guardaba exactamente tu ley. 56 - Esto pasó en mí, porque yo procuraba observar bien tus justísimos decretos. 57 - Heth. Yo dije: ¡Oh Señor!, mi porción de herencia es el guardar tu santa ley. 58 - Tu favor he implorado de todo mi corazón; apiádate de mí, según tu promesa. 59 - He examinado mi vida, y enderezado mis pasos a la observancia de tus mandamientos. 60 - Resuelto estoy, y nadie me arredrará de cumplir tus preceptos. 61 - Los lazos de los pecadores me rodean por todas partes; mas yo no me olvido de tu ley. 62 - A medianoche me levantaba a tributarte gracias por tus juicios llenos de justicia. 63 - Yo entro a la parte, o tengo sociedad con todos los que te temen y observan tus mandamientos. 64 - Llena está la tierra, ¡oh Señor!, de tu piedad. Amaéstrame en tus justísimos preceptos. 65 - Teth. Has usado de bondad, oh Señor, con tu siervo, según tu promesa. 66 - Enséñame la bondad, la doctrina y la sabiduría; pues he creído tus preceptos. 67 - Antes de ser yo humillado, pequé; mas ahora obedezco ya tu palabra. 68 - Eres ¡oh Señor!, infinitamente bueno; instrúyeme, pues, por tu bondad, en tus justísimas disposiciones. 69 - Los soberbios han forjado mil calumnias contra mí; pero yo con todo mi corazón guardaré tus mandamientos. 70 - Se engrasó su corazón como sebo o leche cuajada; mas yo me ocupo en meditar tu santa ley. 71 - Bien me está que me hayas humillado; para que así aprenda tus justísimos preceptos. 72 - Mejor es para mí la ley que salió de tu boca, que millones de oro y plata. 73 - Jod. Tus manos, Señor, me hicieron, y me formaron; dame el don de entendimiento, y aprenderé tus mandamientos. 74 - Me verán los que te temen, y se llenarán de gozo, porque puse toda mi esperanza en tus palabras. 75 - He conocido, Señor, que tus juicios son justísimos; y conforme a tu verdad me has humillado. 76 - Venga, pues, la misericordia tuya a consolarme, según la palabra que diste a tu siervo. 77 - Venga sobre mí tu piedad, y viviré, puesto que tu ley es mi dulce meditación. 78 - Confundidos sean los soberbios, por los inicuos atentados que han cometido contra mí; entretanto yo meditaré tus mandamientos. 79 - Que se reúnan conmigo los que temen, y los que conocen tus sagrados testimonios. 80 - Haz que mi corazón se conserve puro en la práctica de tus mandamientos, para que yo no quede confundido. 81 - Caph. Desfallece mi alma, suspirando por la salud que de ti viene; mas yo siempre he esperado firmemente en tu palabra. 82 - Desfallecieron mis ojos de tanto esperar tu promesa. ¿Cuándo será, Señor, decía yo, que me consolarás? 83 - Porque me he quedado seco y árido, como un odre expuesto a la escarcha; mas con todo, no me he olvidado de tus justísimos preceptos. 84 - ¡Oh Señor! ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores? 85 - Me contaron los impíos mil fábulas y fruslerías, ¡cuán diferente es todo esto de tu santa ley! 86 - Todos tus preceptos son la verdad pura. Me han perseguido injustamente, socórreme tú ¡oh Señor! 87 - Poco faltó que no dieran conmigo en tierra; pero yo no dejé jamás tus preceptos. 88 - Vivifícame, ¡oh Señor!, según tu misericordia; y observaré los mandamientos salidos de tu divina boca. 89 - Lamed. Eternamente, ¡oh Señor!, permanece en los cielos tu palabra. 90 - Tu verdad durará de generación en generación. Tú fundaste la tierra, y ella subsiste. 91 - En virtud de tu ordenación continúa el curso de los días, pues todas las cosas te sirven. 92 - A no haber sido tu ley el objeto de mi meditación, hubiera sin duda perecido en mi angustia. 93 - Nunca jamás olvidaré tus justísimas instituciones; pues me diste en ellas la vida. 94 - Tuyo soy yo, Señor, sálvame, pues he investigado con ansia tus mandamientos. 95 - Estuvieron los pecadores a la mira de mí para perderme; yo me dediqué entonces a estudiar tus divinos oráculos. 96 - Tengo visto el fin de lo más perfecto y cumplido, sólo tu ley no tiene ningún término ni medida. 97 - Mem. ¡Cuán amable me es tu ley!, ¡oh Señor! todo el día es materia de mi meditación. 98 - Con tu mandamiento o ley divina me hiciste superior en prudencia a mis enemigos; porque le tengo permanentemente ante mis ojos. 99 - He comprendido yo más que todos mis maestros, porque tus mandamientos son mi meditación continua. 100 - Alcancé más que los ancianos, porque he ido investigando tus preceptos. 101 - Desvié mis pies de todo mal camino, para obedecer tus palabras. 102 - De tus estatutos no me he desviado, porque tú me lo prescribiste por ley. 103 - ¡Oh cuán dulces son a mi paladar tus palabras!; más que la miel a mi boca. 104 - De tus mandamientos saqué gran caudal de ciencia; por eso aborrezco toda senda de iniquidad. 105 - Nun. Antorcha para mis pies es tu palabra; y luz para mis sendas. 106 - Juré, y ratifiqué el observar tus justísimos decretos. 107 - He sido abatido, Señor, en gran manera: vivifícame según tu promesa. 108 - Recibe, ¡oh Señor!, con agrado los espontáneos sacrificios de alabanza que te ofrecen mis labios; enséñame tus juicios. 109 - Tengo siempre mi alma en la mano, o en un hilo; pero yo no me olvidé de tu ley. 110 - Me tendieron los lazos los pecadores; pero yo no salí del camino de tus mandamien-tos. 111 - He adquirido los testimonios de tu ley, para que sean eternamente mi patrimonio; pues son ellos la alegría de mi corazón. 112 - Incliné mi corazón a la práctica perpetua de tus justísimos mandamientos, por la esperanza del galardón. 113 - Samech. Aborrecí los impíos; y amé tu santa ley. 114 - Tú eres, Señor, mi auxilio y amparo, y en tu palabra tengo puesta toda mi esperanza. 115 - Retiraos de mí, malignos; yo me ocuparé en estudiar los mandamientos de mi Dios. 116 - Acógeme Señor, según tu promesa, y haz que yo viva, y no permitas que quede burlada mi esperanza. 117 - Ayúdame, y seré salvo, y meditaré continuamente tus justos decretos. 118 - Miraste con desprecio a todos aquellos que se desvían de tus preceptos; porque injusto es su modo de pensar. 119 - He considerado prevaricadores a todos los pecadores de la tierra; por eso amé tus testimonios. 120 - Traspasa con tu santo temor mis carnes, pues tus juicios me han llenado de espanto. 121 - Ain. He ejercido la rectitud y la justicia; no me abandones en poder de mis calumniadores. 122 - Da la mano a tu siervo para obrar el bien; no me opriman con calumnias los soberbios. 123 - Desfallecieron mis ojos, esperando me viniera de ti la salvación, y el cumplimiento de tu palabra. 124 - Trata a tu siervo conforme a tu misericordia, y enséñame tus justísimos decretos. 125 - Siervo tuyo soy yo; dame inteligencia para que comprenda tus preceptos. 126 - Tiempo es, oh Señor, de obrar con rigor; los soberbios han echado por el suelo su ley. 127 - Por lo mismo he amado tus mandamientos más que el oro y los topacios. 128 - Por eso me encaminé por la senda de todos tus preceptos, y he detestado todos los caminos de la iniquidad. 129 - Phe. Admirables son tus testimonios: por eso los ha observado exactamente mi alma. 130 - La explicación de tus palabras ilumina y da inteligencia a los pequeños. 131 - Abrí mi boca, y respiré; porque estaba anhelando tus mandamientos. 132 - Vuelve hacia mí tus ojos, y mírame con piedad, según sueles hacerlo con los que aman tu Nombre. 133 - Endereza mis pasos según la norma de tus palabras, y haz que no reine en mí injusticia alguna. 134 - Líbrame de las calumnias de los hombres, para que yo cumpla tus mandamientos. 135 - Haz brillar sobre tu siervo la luz de tu divino rostro; y enséñame tus justísimos decretos. 136 - Arroyos de lágrimas han derramado mis ojos, por no haber observado tu santa ley. 137 - Sade. Justo eres, oh Señor, y rectos son tus juicios. 138 - Recomendaste estrechamente la observancia de tus preceptos, que son la misma justicia y verdad. 139 - Mi celo me ha hecho consumir de dolor, porque mis enemigos se han olvidado de tus palabras. 140 - Acendrada en extremo es tu palabra, y está tu siervo enamorado de ella. 141 - Pequeño soy yo, y de poca estima; mas no he puesto en olvido tus justísimos oráculos. 142 - Tu justicia es eterna justicia, y tu ley la verdad misma. 143 - Me sorprendieron las tribulaciones y angustias; tus mandamientos son mi dulce meditación. 144 - Llenos están de eterna justicia los testimonios de tu ley; dame la inteligencia de ellos, y tendré vida. 145 - Coph. Clamé de todo mi corazón: Escúchame, ¡oh Señor!, y haz que yo vaya en pos de tus justísimos preceptos. 146 - A ti clamé diciendo: Sálvame de la tentación, para que yo observe tus mandamientos. 147 - Me anticipé y clamé muy de mañana, porque esperé firmemente tus palabras. 148 - Antes de amanecer se dirigieron hacia ti mis ojos para meditar tu ley. 149 - Escucha, Señor mi voz según tu misericordia, y vivifícame conforme lo has prometido. 150 - Se arrimaron a la iniquidad mis perseguidores, y se alejaron de tu ley. 151 - Cerca estás de mí, ¡oh Señor!, y todos tus caminos son la verdad misma. 152 - Desde el principio conocí que has establecido tus preceptos para que subsistan eternamente. 153 - Res. Mira, Señor, mi abatimiento, y líbrame; pues no me he olvidado de tu ley. 154 - Sentencia tú mi causa, y libértame; por respeto a tu palabra vuélveme la vida. 155 - Lejos está de los pecadores la salvación; porque no han cuidado de obedecer tus justísimos preceptos. 156 - Tu misericordia, Señor, es mucha; vivifícame según tu promesa. 157 - Muchos son los que me persiguen y atribulan; pero yo no me he desviado de tus mandamientos. 158 - Los veía prevaricar, y me consumía de dolor al ver que no hacían caso de tus palabras. 159 - Mira, ¡oh Señor!, cuánto he amado tus mandamientos; por tu misericordia otórgame la vida. 160 - El principio o suma de tus palabras es la verdad; eternas son todas las disposiciones o promesas de tu justicia. 161 - Sin. Sin causa alguna me han perseguido los príncipes; mas mi corazón ha temido siempre tus palabras. 162 - Me alegraré en tus promesas; como quien halla ricos despojos. 163 - Aborrecí la injusticia, la detesté; y he amado tu santa ley. 164 - Siete veces al día te tributé alabanzas por los oráculos de tu justicia. 165 - Gozan de suma paz los amadores de tu ley, sin que hallen tropiezo alguno. 166 - Yo esperaba, Señor, la salud que de ti viene; y entretanto amaba tus mandamientos. 167 - Mi alma ha guardado tus preceptos, y los ha amado ardientemente. 168 - He observado tus mandamientos y sagrados testimonios; porque sabía que todas mis acciones están presentes a tus ojos. 169 - Tau. Lleguen, ¡oh Señor!, a tu presencia mis plegarias: conforme a tu promesa dame el don de entendimiento. 170 - Penetren mis ruegos hasta llegar ante tu acatamiento; líbrame del mal según tu palabra. 171 - Rebosarán mis labios en himnos de alabanza, cuando tú me hayas enseñado tus justísimos oráculos. 172 - Mi lengua anunciará tu palabra; porque todos tus preceptos son la misma equidad. 173 - Extiende tu mano para salvarme; pues yo he preferido a todo tus mandamientos. 174 - ¡Oh Señor! ardientemente he deseado la salud que de ti viene, y tu ley es el objeto continuo de mi meditación. 175 - Vivirá mi alma, y te alabará; y tus juicios serán mi apoyo y defensa. 176 - He andado errante como una oveja descarriada: ven a buscar a tu siervo, porque no me he olvidado, ¡oh Señor!, de tus mandamientos.
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