ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42CAPITULOCap. 43CAPITULOCap. 44CAPITULOCap. 45CAPITULOCap. 46CAPITULOCap. 47CAPITULOCap. 48 | Capítulo 23: 1 - Me habló el Señor nuevamente, diciendo: 2 - Hijo de hombre: Hubo dos mujeres hijas de una misma madre, 3 - las cuales se prostituyeron estando en Egipto; se prostituyeron en su mocedad; allí perdieron su honor, y fueron desfloradas al entrar en la pubertad. 4 - Se llamaban la mayor Oolla, y la hermana menor Ooliba. Me desposé yo con ellas, y parieron hijos e hijas. Por lo que hace a sus nombres, Oolla es Samaria, y Ooliba es Jerusalén . 5 - Oolla, pues, me fue infiel, y perdió el juicio yéndose tras sus amantes, los asirios sus veci-nos, 6 - que estaban vestidos de jacinto, o púrpura, y eran grandes señores, y de altos destinos, jóvenes amables, caballeros todos que montaban briosos caballos. 7 - Y se prostituyó descaradamente a todos estos hombres que ella escogió, todos asirios, y se contaminó con las inmundicias de todos ellos, en el amor de los cuales había enloquecido. 8 - Además de lo dicho, no abandonó las malas costumbres que había tenido en Egipto; porque también los egipcios durmieron con ella en su mocedad, y deshonraron su pubertad, y le comunicaron todas sus fornicaciones, o maneras de idolatría. 9 - Por todo lo cual la entregué en poder de sus amantes, en poder de los asirios, a quienes había amado con furor. 10 - Estos la llenaron de ignominia, le quitaron sus hijos e hijas, y la pasaron a cuchillo; con lo cual Samaria y sus hijas se hicieron mujeres famosas por el castigo que se hizo de ellas. 11 - Habiendo visto esto su hermana Ooliba, enloqueció de lujuria aún más que la otra; y se prostituyó con más furor que su hermana. 12 - Se abandonó descaradamente a los asirios, a los capitanes y a los magistrados, que venían a encontrarla, vestidos de varios colores, a caballeros montados en sus caballos, y a jóvenes, que eran todos de extraordinaria belleza. 13 - Y conocí que ambas hermanas tenían las mismas brutales pasiones. 14 - Pero Ooliba fue siempre aumentando su prostitución; y habiendo visto unos hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos, hechas con colorido, 15 - los cuales tenían los lomos ceñidos con talabartes, y sus cabezas con tiaras o turbantes de varios colores, que todos parecían capitanes o generales, y representados como los hijos de Babilonia y de la tierra de los caldeos, de donde eran naturales, 16 - esta vista la hizo enloquecer de amor hacia ellos, y les envió mensajeros a la Caldea. 17 - Y habiendo venido los hijos de Babilonia, y sido admitidos en su tálamo, la deshonraron con sus deshonestidades, y quedó contaminada y bien harta de ellos. 18 - No se recató Ooliba de sus prostituciones, sino que hizo pública su ignominia; por lo que abominó de ella el alma mía, como había abominado de su hermana. 19 - Pues aumentó sus prostituciones recordando la memoria del tiempo de su mocedad, cuando ella pecaba en la tierra de Egipto. 20 - Y ardió en amor infame hacia aquéllos, cuyas carnes son como carnes de asnos, y su furor como el furor de los caballos. 21 - Y recordaste las maldades de tu mocedad, cuando perdiste tu honor en Egipto, y fue violada tu pubertad. 22 - Por tanto, ¡oh Ooliba!, esto dice el Señor Dios: He aquí que yo levantaré contra ti a todos tus amantes, de los cuales está ya harta tu alma, y los reuniré contra ti de todas partes; 23 - reuniré, digo, a los hijos de Babilonia, y a todos los caldeos, los nobles, y señores, y príncipes; a todos los hijos de los asirios, jóvenes gallardos, a todos los capitanes, y magistrados, y príncipes de príncipes, y famosos jinetes. 24 - Y vendrán contra ti pueblos pertrechados de carros de guerra, y de carrozas; en todas partes se armarán contra ti de corazas, y de escudos, y de cascos, y yo les daré potestad para juzgarte, y te juzgarán según sus leyes. 25 - Con esto tomaré yo venganza en ti de mi amor ofendido; la cual ejecutarán ellos sin misericordia: Te cortarán ignominiosamente la nariz y orejas, y el resto lo destrozarán con la espada; se llevarán cautivos a tus hijos e hijas; y cuanto quedare de ti lo consumirá el fuego. 26 - Y te despojarán de tus vestidos, y te quitarán las galas de tu adorno. 27 - Y así haré que cesen tus maldades y las prostituciones aprendidas en tierra de Egipto; y no levantarás tus ojos hacia los ídolos; ni te acordarás más de Egipto. 28 - Porque esto dice el Señor Dios: He aquí que yo te entregaré en poder de aquellos que tú aborreciste, en poder de aquellos de quienes se hartó tu alma. 29 - Y te tratarán con odio, y te robarán todos tus sudores, y te dejarán desnuda y llena de ignominia; y se hará patente la infamia de tus prostituciones, tu maldad y tus adulterios. 30 - Así te tratarán, porque imitaste los pecados de las naciones, entre las cuales te contaminaste adorando sus ídolos. 31 - Seguiste los pasos de tu hermana y te castigaré a ti del mismo modo que a ella. 32 - Esto dice el Señor Dios: Beberás el cáliz que bebió tu hermana, cáliz profundo y ancho; objeto serás de burla y de escarnio, porque grandísimo es el cáliz. 33 - Embriagada quedarás y llena de dolor al beber el cáliz de aflicción y de amargura, el cáliz que bebió tu hermana Samaria. 34 - Y lo beberás hasta sus últimos tragos y morderás sus tiestos, y te despedazarás el pecho, porque yo he hablado, dice el Señor Dios. 35 - Por tanto, esto dice el Señor Dios: Porque te has olvidado de mí y me has vuelto las espaldas, por lo mismo lleva tú también sobre ti la pena de tus maldades y prostituciones. 36 - Y me habló el Señor, diciendo: Hijo de hombre, ¿qué, no juzgas tú a Oolla y a Ooliba, ni les echas en cara sus delitos? 37 - Pues son ellas unas adúlteras y sanguinarias, y se han contaminado con sus ídolos; y además les han ofrecido para ser devorados por el fuego los hijos que yo había tenido en ellas. 38 - Y aun han hecho más contra mí: Profanaron en aquel tiempo mi santuario, y violaron mis sábados. 39 - Pues el día mismo que inmolaban sus propios hijos a los ídolos, venían a mi santuario para profanarlo; y cometían estas maldades dentro de mi mismo templo. 40 - Ellas enviaron mensajeros a buscar gentes que viven lejos, cuando llegaron, te lavaste, ¡oh infiel esposa!, y pintaste con alcohol tus ojos, y te adornaste con todas tus galas. 41 - Te has recostado sobre un hermosísimo lecho o canapé y se te puso delante la mesa preparada para el banquete, sobre la cual pusiste mi incienso y mis perfumes, 42 - y en cuyo alrededor se oía la algazara de gentes que se alegraban; y aquellos hombres extranjeros, que eran conducidos entre la multitud, y venían de la parte del desierto, les pusieron ellas sus brazaletes en las manos, y hermosas coronas sobre sus cabezas. 43 - Y dije yo con respecto a aquella que está envejecida en sus adulterios: Todavía continuará ésta en sus prostituciones. 44 - Porque a ella acudía la gente, como a una pública ramera. De esta suerte iban todos a Oolla y a Ooliba, mujeres nefandas. 45 - Justo es, pues, lo que ejecutan estos hombres (los caldeos); éstos las condenarán a la pena debida a las adúlteras y a la pena debida a los sanguinarios; pues ellas adúlteras son, y han ensangrentado sus manos. 46 - Porque esto dice el Señor Dios: Conduce contra ellas al ejército, y abandónalas al terror y a la rapiña; 47 - y sean apedreadas por los pueblos, y traspasadas con espadas; maten a los hijos e hijas de ellas, y peguen fuego a sus casas. 48 - Y yo quitaré de la tierra las maldades, y aprenderán todas las mujeres o ciudades a no imitar la maldad de aquellas dos. 49 - La pena de vuestras maldades descargará sobre vuestras cabezas, y pagaréis los pecados de vuestras idolatrías, y conoceréis que yo soy el Señor Dios.
|