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Tus vecinos que te edificaron te embellecieron con toda suerte de ornato; 5 - te construyeron de abetos del Saniz, con todas las crujías a uso del mar; para hacer tu mástil trajeron un cedro del Líbano. 6 - Labraron encinas de Basán para formar tus remos; y de marfil de India hicieron tus bancos y tus magníficas cámaras de popa de materiales traídos de las costas de Chipre. 7 - Para hacer la vela que pende del mástil, se tejió para ti el rico lino de Egipto con varios colores; el jacinto y la púrpura de las islas de Elisa formaron tu pabellón. 8 - Los habitantes de Sidón y los de Arad fueron tus remeros; tus sabios, oh Tiro, te sirvieron de pilotos. 9 - Los ancianos de Gebal y los más peritos de ella te suministraron gentes para la maestranza, que trabajasen en el servicio de tu marina; las naves todas del mar y sus marineros estaban en tu pueblo sirviendo a tu tráfico. 10 - Tú tenías en tu ejército guerreros de Persia, y de Lidia, y de Libia; y en ti colgaron sus escudos y morriones, los cuales te servían de gala. 11 - Entre tus huestes se veían coronando tus muros los hijos de Arad; y además los pigmeos o valientes que estaban sobre tus torres colgaban alrededor de tus murallas sus aljabas; ellos ponían el colmo a tu hermosura. 12 - Los cartagineses que comerciaban contigo, henchían tus mercados con gran cantidad de toda suerte de riquezas, de plata, de hierro, de estaño y de plomo. 13 - La Grecia, Tubal y Mosoc también negociaban contigo, trayendo a tu pueblo esclavos y artefactos de cobre. 14 - De tierra de Togorma traían a tu mercado caballos y jinetes o picadores y mulos. 15 - Los hijos de Dedán comerciaban contigo; tú dabas tus géneros a muchas islas o naciones; y recibías a cambio colmillos de elefante o el marfil y el ébano. 16 - El siro traficaba contigo, y para proveerse de tus muchas manufacturas presentaba en tus mercados perlas, y púrpura, y telas bordadas, y lino fino, y sedería, y toda especie de géneros preciosos. 17 - Judá y la tierra de Israel negociaban contigo, llevando a tus mercados el más rico trigo, el bálsamo, la miel, el aceite y la resina. 18 - El mercader de Damasco contrataba contigo, y en cambio de tus muchas mercaderías te daba muchas y varias cosas ricas, excelentes vinos y lanas de extraordinaria blancura. 19 - Dan, y la Grecia, y Mosel, llevaban a tu mercado, para comerciar contigo, hierro labrado, mirra destilada y caña aromática. 20 - Los de Dedán te vendían las alfombras para tus estrados. 21 - La Arabia y todos los príncipes de Cedar compraban tus mercaderías, dándote a cambio los corderos, y carneros y cabritos que te traían. 22 - Los mercaderes de Sabá y de Reema traían a vender en tus plazas toda especie de aromas los más exquisitos, y piedras preciosas, y oro. 23 - Harán, y Quene, y Edén contrataban contigo; Saba, Assur y Quelmad te vendían géneros. 24 - Hacían ellos el comercio contigo de varias cosas, llevándote fardos de ropas de color de jacinto o carmesí, y de varias estofas y bordados, y diferentes preciosidades, te vendían también maderas de cedro. 25 - Tus naves ocupan el primer lugar en el comercio marítimo; y fuiste populosa y opulentísima en medio del mar. 26 - Tus remeros te condujeron por muchos mares; pero el viento del mediodía acabó contigo en medio de las aguas. 27 - Tus riquezas y tesoros, y tu gran cargamento; tus marineros y tus pilotos que estaban encargados de todas tus preciosidades, y que dirigían tu gente; asimismo todos los guerreros que tenías contigo, y todo el gentío que estaba dentro de ti, todo ha sido precipitado al abismo del mar en el día de tu ruina. 28 - Al estruendo de la gritería de tus pilotos quedarán llenas de terror las demás naves; 29 - y todos los remeros saldrán de sus naves; y saltarán a tierra los marineros y todos los pilotos; 30 - y prorrumpirán en grandes alaridos sobre ti, y en gritos de dolor, y esparcirán polvo sobre sus cabezas y se cubrirán de ceniza, 31 - y se raparán por tu causa sus cabezas, y se vestirán de cilicio, y te llorarán en la angustia de su corazón con lágrimas amarguísimas. 32 - Y entonarán sobre ti lúgubres cantares, y te plañirán, diciendo: ¿Qué ciudad ha habido como Tiro, que haya sido como ella destruida en medio del mar? 33 - Tú con tu comercio marítimo enriqueciste a muchas naciones; con la abundancia de las riquezas tuyas y de tu gente hiciste ricos a los reyes de la tierra: 34 - ahora has sido destrozada en medio del mar, tus riquezas han caído al fondo de las aguas, y ha perecido todo el gentío que había en ti. 35 - Se pasmaron con tu ruina todos los habitantes de las islas o regiones, y se demudaron los semblantes de sus reyes, atónitos de tal tempestad. 36 - Los comerciantes de los pueblos silbaron, haciendo mofa de ti, a la nada has sido reducida tú, y nunca jamás volverás a existir.
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