ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42 | Capítulo 37: 1 - Por esto se estremeció mi corazón, y como que saltó de su lugar. 2 - Escuchad atentamente su voz terrible cuando truena, y el sonido espantoso que sale de su boca. 3 - El está observando todo cuanto hay debajo del cielo, y su luz penetra y resplandece por todos los términos de la tierra. 4 - Detrás del relámpago seguirá un estruendo como de un rugido espantoso, y tronará con la voz de su majestad, y oída que sea no podrá comprenderse lo que es. 5 - Retumbará maravillosamente el sonido de la voz de Dios; de Dios que hace cosas grandes e inescrutables. 6 - El manda a la nieve que descienda sobre la tierra, y hace caer las lluvias abundantes del invierno, y los aguaceros del verano; 7 - él pone como un sello en las manos de todos los hombres, a fin de que reconozcan todos que sus obras penden de lo alto. 8 - La fiera se mete en su cueva, y estará queda en su guarida. 9 - Levántese la tempestad de los recónditos lugares, y el frío viene del septentrión. 10 - Al soplo de Dios se forma el hielo, y se derraman nuevamente las aguas por todas partes. 11 - Apetecen los trigos el agua de las nubes; y las nubes al darla esparcen sus brillos o relámpagos. 12 - Van las nubes girando por todas partes, doquiera que las guía la voluntad del que las gobierna, prontas a ejecutar sus órdenes en toda la tierra; 13 - ya en una tribu extranjera, ya en tierra suya, ya sea en cualquier lugar que su misericordia disponga que se hallen. 14 - Escucha, oh Job, estas cosas; párate a reflexionar las maravillas de Dios. 15 - ¿Sabes tú por ventura cuándo ha mandado Dios a las lluvias que hiciesen aparecer la luz en sus nubes? 16 - ¿Has tú averiguado los varios caminos de esas nubes, y aquella grande y perfecta ciencia del que las gobierna? 17 - ¿No es así que se ponen calientes tus vestidos cuando sopla el mediodía sobre la tierra? 18 - ¿Acaso tú fabricaste junto con él los cielos, que son tan sólidos y estables como si fueran vaciados de bronce? 19 - Si es así, enséñanos qué es lo que le hemos de responder a quien nos pregunte, ya que nosotros estamos envueltos en tinieblas. 20 - ¿Quién podrá darle razón de lo que yo digo? Por más que el hombre razone, quedará como abismado. 21 - Ahora no ven los hombres la luz porque el aire se condensa repentinamente en nubes; mas un viento que atraviese, las ahuyentará y disipará. 22 - Del septentrión viene el oro. Démosle, pues, a Dios respetuosa alabanza. 23 - Nosotros no somos dignos de alcanzarle. El es grande en su poder y en sus juicios, y en su justicia, y verdaderamente inefable. 24 - Por tanto los hombres le temerán y respetarán, y ninguno de los que se precian de sabios se atreverá a contemplarle con curiosidad.
|