ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42CAPITULOCap. 43CAPITULOCap. 44CAPITULOCap. 45CAPITULOCap. 46CAPITULOCap. 47CAPITULOCap. 48CAPITULOCap. 49CAPITULOCap. 50CAPITULOCap. 51 | Capítulo 38: 1 - Honra al médico porque lo necesitas; pues el Altísimo es el que lo ha hecho para su bien. 2 - Porque de Dios viene toda medicina; y será remunerada por el rey. 3 - Al médico lo elevará su ciencia a los honores; y será celebrado ante los magnates. 4 - El Altísimo es quien creó de la tierra los medicamentos y el hombre prudente no los desechará. 5 - ¿No endulzó un palo las aguas amargas? 6 - La virtud de los medicamentos pertenece al conocimiento de los hombres; y el Señor se la ha descubierto para que lo glorifiquen por sus maravillas. 7 - Con ellos cura y mitiga los dolores, y el boticario hace electuarios o composiciones suaves, y forma ungüentos saludables, y no tendrán fin sus operaciones. 8 - Porque la bendición de Dios está extendida sobre toda la tierra. 9 - Hijo, cuando estés enfermo, no descuides de ti mismo; antes bien, haz oración al Señor, y él te curará. 10 - Apártate del pecado y endereza tus acciones, y limpia tu corazón de toda culpa. 11 - Ofrece incienso de suave olor, y la flor de harina en memoria; y sea perfecta tu oblación, y después da lugar a que obre el médico, 12 - pues para eso lo ha puesto el Señor; y no se aparte de ti, porque su asistencia es necesaria. 13 - Puesto que hay un tiempo en que has de caer en manos de los médicos; 14 - y ellos rogarán al Señor que te aproveche lo que te recetan para tu alivio, y te conceda la salud, que es a lo que se dirige su profesión. 15 - Caerá en manos del médico el que peca en la presencia de su Creador. 16 - Hijo, derrama lágrimas sobre el muerto, y como en un fatal acontecimiento comienza a suspirar, y cubre su cuerpo según costumbre, y no te olvides de su sepultura. 17 - Y para evitar que murmuren de ti, continúa llorando amargamente por un día. Consuélate después para huir de la tristeza, 18 - así que hagas el duelo, según el mérito de la persona, uno o dos días, para evitar la maledicencia. 19 - Porque de la tristeza viene luego la muerte y la melancolía del corazón deprime el vigor, y encorva la cerviz. 20 - Con el retiro se mantiene la tristeza, y la vida del pobre o afligido es triste, como lo es su corazón. 21 - No abandones tu corazón a la tristeza; arrójala de ti, y acuérdate de las postrimerías; 22 - no te olvides de ellas, porque de allá no se vuelve; y no ayudarás en nada a los otros, y te harás daño a ti mismo. 23 - Considera, te dice el muerto, lo que ha sido de mí; porque lo mismo será de ti; hoy por mí, mañana por ti. 24 - El descanso del difunto tranquilice en ti la memoria de él; pero consuélalo antes que se separe de él su espíritu. 25 - La sabiduría la adquiere el letrado en el tiempo que está libre de negocios; y el que tiene pocas ocupaciones, ése la adquirirá. 26 - Mas ¿qué sabiduría podrá adquirir el que está asido del arado, y pone su gloria en saber picar los bueyes con la aguijada, y se ocupa en sus labores, y no habla de otra cosa que de las castas de los toros? 27 - Aplicará su corazón a tirar bien los surcos, y sus desvelos a engordar sus vacas. 28 - Así todo artesano y arquitecto, que trabajan día y noche, y el que graba las figuras en los sellos, y con tesón va formando varias figuras, tiene su corazón atento a imitar el dibujo, y a fuerza de vigilias perfeccionan su obra. 29 - Así el herrero, sentado junto al yunque, está atento al hierro que está trabajando; el vaho del fuego tuesta sus carnes, y está luchando con los ardores de la fragua. 30 - El estruendo del martillo le aturde los oídos, y tiene fijos sus ojos en el modelo de su obra. 31 - Su corazón atiende a acabar las obras, y con su desvelo las pule y les da la última mano. 32 - Así el alfarero, sentado a su labor, gira con sus pies la rueda, siempre cuidadoso de lo que tiene entre las manos, y llevando cuenta de todo lo que labra. 33 - Con sus brazos amasa el barro; y encorvándose sobre sus pies, con su fuerza lo hace manejable. 34 - Pondrá toda su atención en moldear perfectamente la obra, y madrugará para limpiar el horno. 35 - Todos éstos tienen su esperanza en la industria de sus manos, y cada uno es sabio en su arte. 36 - Sin todos éstos no se edifica una ciudad. 37 - Mas no habitarán en medio de ella, ni andarán paseando, ni entrarán a las asambleas públicas." 38 - No se sentarán entre los jueces, ni entenderán las leyes judiciales, ni enseñarán las reglas de la moral, ni del derecho, ni se meterán a declarar parábolas;" 39 - sino que restaurarán las cosas del mundo, y todos sus votos serán para hacer bien las obras de su arte, aplicando también su propia alma a oír y entender la ley del Altísimo."
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